Tal vez aún sigas con el mismo auto viejo y lleno de problemas mecánicos, es más, la transmisión hay que cambiarla; te encuentres en el mismo complejo de departamentos compartiendo el espacio en que vives con personas indeseables y que no “merecen” ni siquiera un saludo amable; tengas la misma televisión de siempre que más bien parece funcionar con bulbos, pues hay que dejarla calentar antes de ver cualquier programa; uses la misma computadora, llena de virus; los mismos clientes, las mismas deudas, los mismos problemas y frustraciones, somos los mismos, faltos de dominio propio.
En fin, como Ministerio Encuentro, querémos proponerte estos nuestros 10 deseos para el 2009, sólo por si no piensas aún los tuyos, tal vez puedas coincidir con nosotros y quien sabe, podamos alcanzarlos juntos, no en nuestras fuerzas, si no basados en la gracia y amor de Jesucristo.
UNO. Nos proponemos a confiar más en Dios y menos en el dinero. Nadie puede servir a dos señores, y el dinero muchas veces nos aleja de Dios cuando se convierte en una especie de ídolo, que nos brinda “seguridad y una vida mejor”. Jesús, tu dijiste, por NADA se preocupen.
DOS. Amarnos los unos a los otros, ¡que difícil!, pero que importante es. Pues si los demás ven cómo nos amamos, entonces creerán más en ti Señor. Que vean como nos amamos y no como nos separamos.
TRES. Juzgar a los demás, el deporte favorito de muchos. Que este año dejemos de fijarnos en la vida de los demás y podamos voltear los ojos a nosotros mismos. Nadie es mejor que el otro, nadie es perfecto, ante la gracia, todos estamos al mismo nivel. Perdonen fariseos modernos, tendrán que practicar un deporte más sano.
CUATRO. Dejar a un lado los prejuicios para con los demás, ya que nos hacen personas amargadas y estorban nuestra relación con Dios. Necesitamos de Jesús a cada instante.
CINCO. Es tiempo de que podamos disfrutar de una relación plena con Dios a través de su Hijo Jesús, con libertad, sin temores o cargas pesadas que a veces vienen desde los mismo púlpitos de las congregaciones. Un nuevo reencuentro con nuestro primer amor es lo que necesitamos. Un cuerpo de Cristo no un club social.
SEIS. Que Jesucristo sea el centro de nuestra atención, que esté presente en todo sitio y en cada conversación. Él le dio un verdadero sentido a nuestra vida.
SIETE. Nada de lo recibido en bendición este pasado 2008 fue merecido, la gracia de Dios nos cubrió en todo momento y no debemos pasar por alto el agradecerle al Principe de Paz su amor incondicional. El corazón agradecido nunca será despreciado. No tengas más alto concepto de ti del que debes tener, si no hubiera sido por el Señor…dice el canto.
OCHO. Estos tiempos son para valientes, personas que se atreven a poner su talón sobre el camino sin saber hacia donde les llevará el siguiente paso, viviendo por fe, confiando en Dios y mirando siempre hacia adelante. No más hijos de Dios lejos del campo de batalla.
NUEVE. Una acción habla más que un discurso lleno de frases elegantes y domingueras. No más personas que de cristianos tienen sólo el nombre. Hombres y Mujeres íntegros quiere Dios. A penas termina el servicio del Domingo y como que el “manto de santidad” se desvanece.
DIEZ. ¡Estamos agotados, cansados! Y se nos olvida que seguimos caminando en nuestras fuerzas, queriendo forzar a Dios para que nos bendiga, haciendo obras “agradables” o dando a veces lo que no tenemos para “activar” cosas que son inventos de humanos. Cristo ha completado todo, Dios no está más en contra de nosotros y jamás nos podrá amar más de lo que ya nos ha amadoa través de Jesucristo. Tu gracia SEÑOR, es suficiente.