Este texto fue el que leí en español y Pastor John me ayudó a traducir simultáneamente. Ahora estoy Under Care, que no sé si es menos que el Limbo, pero allí estoy. Aquí está..
Héctor, tu mamá no se va a ir al cielo por que es buena, sino por lo que hizo Cristo por ella, fueron las palabras de la persona que dirigió el servicio funeral en memoria de mi madre, y hoy estoy delante de ustedes, por la misma razón, no por que soy bueno. Sino por la gracia y el favor de Dios.
Tampoco estoy aquí por que al parecer estos 15 años de mi vida matrimonial, con Cecy, la mujer que amo, he tratado de ser el major esposo y el mejor padre para mis dos hijas, tampoco por que ahora estoy sirviendo en tres diferentes proyectos hispanos de la PCA en Georgia, ninguna de las cosas que hoy puedo ver a mi alrededor, serían posibles, si Cristo no hubiera tomado mi pecado, me hubiera justificado y dado una nueva vida.
Hace ya más de 25 años, que el Señor me apartó de una pequeña calle de la Ciudad de México, que fue durante gran parte de mi niñez y adolescencia mi gran amiga, incondicional, dispuesta a servir como campo para jugar soccer, Futbol, Beisbol o simplemente para correr, pero mi camino tomó otro rumbo, al conocer a Jesús, sus Milagros, su carácter, sus enseñanzas, pero sobre todo, su amor, a través de una película, que por cierto llevaba su nombre Jesús.
Ese nombre lo llevo clavado en mi corazón, como un fuego que me consume, cada vez que escuchó una de las millones de historias y tragedias entre los hispanos más desprotegidos, abandonados a su propia suerte, lejos de Cristo, y no solo entre ellos, sino en los que dentro de una denominación “cristiana”, viven atemorizados por las obras y lo que necesitan dar para seguir construyendo un reino, que no es terrenal, sino que tiene nombre, apellido y dirección fiscal en Georgia.
Hoy, eso y muchas otras cosas más, me han confirmado lo que mi Señor inició hace casi 15 años, cuando tuve mi mayor acercamiento con el tema de plantación de iglesias al recibir y aprobar el curso de MTW, pero ese no era mi tiempo, era necesario pasar por una pérdida inesperada de trabajo en una de las mejores compañías de México, pasar por casi dos años de vivir con lo necesario, haber dejado hace ya casi tres años, a mi país, amigos y familia, como Hernán Cortés dijo en algún comentó, quemar los barcos para no volver atrás, pero mi confianza no está en ese Cristo crucificado y derrotado que él trajo a Las Americas, sino uno resucitado glorificado.
Hoy estoy aquí, junto con mi familia, sirviendo, viviendo en un país que no es el mío, tratando de hablar mejor cada día un idioma que tampoco es el mío, aprendiendo una cultura que no es la mía, y tratando de poner muy en alto mi cultura, más allá de quitar la imagen de que los latinos siempre llegamos tarde, por cierto creo que hoy llegué a tiempo. Tratando de cumplir el anhelo de mi corazón y que algún día le pedí a Dios, en lo profundo de mi corazón, servir en una Iglesia de tiempo completo, hoy veo ese sueño cumplido, Dios no se olvida de lo que le pedimos, a veces solo prolonga un poco más el tiempo. Lo que sí, olvidé pedirle que me gustaría que fuera en mi propio país, y lenguaje, olvidé ese pequeño detalle.
Este es parte de mi testimonio, no pretendo cambiar el mundo, pero si esforzarme día con día, con la gracia de Dios, en llevar a Jesús, fuera de un templo, de una religión que está lejos del evangelio, y llevarlo en mi vida diaria, en mis conversaciones con mis amigos, por donde quiera que vaya, quiero que él sea el centro de atención y recordar que todos los días, necesito de Jesús. Jesús hoy más que nunca te necesitamos.